¡Somos lo mismito! – Escuela EIVIDA

Muchos de nosotros llevamos tiempo sabiendo que no encajamos. Que las cosas que a la mayoría les sirve a nosotros… no. Y no es por ser mejores. Yo siempre me he sentido una tarada.

Siempre he admirado a la gente que sabe vivir de una manera más simple, más… terrenal. Pero a mí me cuesta. No puedo ver las cosas de otra manera que la que me ofrece un cerebro infatigable, que ve miles de conexiones minúsculas como la maquinaria de un reloj. Me canso yo sola de mí misma. Sé que por eso me duele ver a muchos alumnos que buscan en la escuela de conocimiento una forma de vida y un modo de sustento. Lo hacen porque sienten que allí encajan, que ese puede ser un buen lugar para ello. Y lo es. Pero en el momento que se pone la intención de la supervivencia en un proceso así, hay algo que no funciona, que se congela.

Es difícil de explicar. Yo, personalmente, insisto en decir que soy actriz, ese es mi trabajo. La única razón por la que también vivo de la escuela de intuición es porque me ocupa mucho tiempo que no puedo dedicar a otras cosas, pero mi oficio es el de actriz. La escuela, es mi manera de vivir.

Cuando alguien se acerca y me explica sus ganas de dejarlo todo y de dedicarse a una actividad parecida a la de ser profesor o facilitador o como se llame ahora, les digo que lo hagan despacio, sin poner en demasiado riesgo su supervivencia, porque, aunque no tengo ninguna duda de que lo harán finalmente, es mejor no añadir el desasosiego de la materia en este juego. Necesitas espacio, necesitas un mínimo de estabilidad. Porque si se cae en la desesperación, se puede caer en un juego de poder que te hará daño y hará daño a otros.

El reto para una tarada como yo es adaptarse a un mundo en el que no sabe vivir sin perder su esencia. Suena muy bonito, pero no es nada fácil (como para nadie, ¿eh?).

Pero creo firmemente que podemos hacerlo con inteligencia y con mucha humildad. Lo que algunos llaman dones, pueden ser en muchos casos, una jodienda. Todos tenemos dones. El reto es que cuando éstos no son de los que te permiten vivir en esta sociedad, alquilar un piso en Ibiza, pagar la gasolina, comprar la comida… que al menos no sirvan para alimentar una parte de ti que quiere justificar esa realidad sintiéndote superior a los otros.

Se trata de no echar la culpa a los demás, a la sociedad, a la política… etc. de tu propia dificultad, que, por otro lado, es la misma dificultad para subsistir de cualquiera. Nadie nos debe nada, la vida no nos debe nada. Ya nos lo dio todo… ahora… a jugar.

Mi oficio es el de actriz. Y es igual al de cualquiera. Mi vida es la de profe de una escuela de intuición. Y es igual a la de cualquiera. Lleva tiempo, dedicación, hay que pagar impuestos, alquileres, comida. Es exactamente igual. Nadie desde lo alto me eligió para nada más especial que vivir y compartir con los demás mis virtudes y mis miserias. No tiene que aparecer un “Médici” para ser el mecenas de mi crecimiento personal. No puedo exigir que la tribu mantenga al brujo de la misma, porque esos tiempos ya pasaron y ahora el brujo usa wifi y móvil… como todos.

En el artículo anterior os hablaba de mi última pedrada, de este pensamiento que me ocupa últimamente sobre la tensión en estos nuestros tiempos, entre la materia y la magia. Ambas pueden ser una, estoy segura. El peligro es que la materia nos inunde de supervivencia, porque con ella nos llegan los miedos y los juegos de poder. O que la magia nos inunde de arrogancia, porque con ella nos llegan los… miedos y los juegos de poder.

¡Andá, si es lo mismito!

 

(English version)

We are exactly the same! – Escuela EIVIDA

A lot of us have known, for some time that we don’t fit in. That the things that work for the majority… don’t work for us. It’s not because we think ourselves better, I’ve always felt a little Looney.

I have always admired people that know how to live a simple life, more… grounded. It’s hard for me, I can only see things in the way my tireless brain offers; with thousands of tiny connections, like the workings of a clock. I tire myself out. That’s why it pains me to see students looking to the school for a substantial way of life. They do it because they feel that here they fit in, it can be a good place for it, and it is. But the moment you put your survival necessities in a process like that, something doesn’t work, that freezes.

It’s difficult to explain. I personally insist in saying that I’m an actor, that’s my job. The only reason that I can live off the School of Intuition is because it occupies a lot of my time, which I can’t dedicate to anything else, but my profession is an actor, the school is my way of life.

When someone approaches me and explains their urge to leave everything and dedicate themselves to something similar to a teacher, instructor, or whatever you call it nowadays, I tell them to do it slowly, without putting their survival at risk, because, although I have no doubt they will get there eventually, it’s better not to add the feeling of unease into the mix. You need space, a minimum of stability…because if one falls into desperation, you can fall into a power game that will hurt you and others.

The challenge for a loon like me is to adapt, in a world where I don’t know how to live, without losing my essence. It sounds nice, but nothing is easy (for anyone).

I strongly believe we can get there with intelligence and a lot of humility. What a lot of people call gifts can actually be, in many cases, an inconvenience. We all have gifts, when you have one that doesn’t allow you to survive in this society which requires; renting a flat in Ibiza, paying for petrol, buying food…. make sure it doesn’t feed a part of you that wants to justify that reality by feeling superior to others, there’s the challenge.

It’s about not blaming others, society, politics etc. for your own difficulties, that are the same difficulties others experience. Nobody owes us anything, life doesn’t owe us anything… it already gave us everything, now we play.

My profession is that of an actor, and it’s the same as anyone else’s. My life is that of a teacher at a School for Intuition, the same as anyone else’s. It takes time, dedication, you have to pay taxes, rent and food. It’s exactly the same. No ‘almighty’ figure chose me for anything greater than to live and share with others my miseries and virtues. I don’t need a ‘Médici’ patron to show up and spearhead my personal growth. I can’t ask the tribe to support the witchdoctor, because those times have gone, and the witchdoctor now uses Wi-Fi and a mobile, like everyone else.

In the previous article I spoke of my last remark, this thought that occupies my mind lately, about the strain nowadays, between matter and magic. Both could be one, I’m sure of it. The danger is that matter could inundate us with survival, because with it comes fear and power games. Or that magic could inundate us with arrogance, because with it comes… fears and power games.

OMG! it’s exactly the same!

 

Encarna de las Heras

 

EIVIDA Escuela de Intuición y Vida

+34 666 663 477
eivida.ibiza@gmail.com
www.eivida.com

Horario de oficina: Lunes de 10:00 a 13:00
Office timetable: Monday from 10:00 am to 1:00 pm

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