Entrevista a Joan Garriga / Psicólogo Humanista. Terapeuta Gestalt

Psicólogo Humanista. Terapeuta Gestalt. Todo un referente de las Constelaciones Familiares, introdujo a Bert Hellinger en España. Imparte Formaciones y talleres en Constelaciones Familiares en toda España y en Latinoamérica. Estudió y colaboró con Claudio Naranjo. Escritor. Co-creador del Institut Gestalt de Barcelona, etc.

Fuiste colaborador en los programas SAT de psicoterapia Integrativa de Claudio Naranjo. ¿Cuál crees que fue la mayor enseñanza que te transmitió para tu vida personal?

Bueno, es difícil decir, hay tantas. Me influyó y me ayudó mucho el conocimiento del “eneagrama”. También recibí de él, el permiso para ser como uno es y ejercer una cierta transparencia, es decir, sin necesidad de impostarse o de cabalgar con un personaje. Para mí uno de los grandes ítems del desarrollo personal, es no sólo cómo realizarse sino cómo ser real.

Experto en eneagrama (psicología de los Eneatipos), ¿qué significa y cómo nos ayuda?

La libertad genuina creo que significa ser libre de uno mismo. Conocer el eneagrama es conocer mi propia maquinaria, mis propios automatismos, mi propia robótica. Podríamos decir que es como un mapa agrandado a través del cual puedes reconocer la máscara principal que te lleva por el camino de la vida, que es la principal máscara del ego. Una vez vista, no es que se caiga por arte de magia, pero eres más consciente y puedes combatirla.

Se suele decir que en lugar de ser “cabalgado por el tigre”, uno aprende a “cabalgar el tigre”. Con el tiempo uno descubre que esta tendencia también es un vehículo que uno tiene que usar positivamente o creativamente. Es el enemigo que una vez transformado se convierte en el aliado, podríamos decir. Pero claro, hay que transformarlo y para transformarlo hay que conocerlo, y hay que oponerse a él también y luego irlo domesticando para seguir con esta imagen de “cabalgar el tigre”.

En el año 1999, invitaste a Bert Hellinger al Institut Gestalt de Barcelona para dar a conocer su gran trabajo sobre Constelaciones Familiares. Actualmente, entre otras muchas actividades, impartes Formación y Talleres de Constelaciones. ¿Qué es lo que más te interesó de las Constelaciones?

Lo que más me asombró fue que nunca había conocido una herramienta que, con tan poco tiempo, llegara tan lejos a la hora de iluminar cosas muy invisibles o muy ocultas de nuestro universo personal y, sobre todo de nuestro universo relacional.

En el taller que ofreció Hellinger, se iban desvelando tramas familiares y vinculares que en terapia individual o de una manera conversacional, a veces lleva mucho tiempo. Se deshacían entuertos, se obtenía comprensiones y liberaciones de estas cadenas. Hablo de cadenas y, a veces, también podríamos hablar de bendiciones y recursos, que nos han sido sembrados por nuestro árbol genealógico. Me pareció un camino que traía mucho fruto.

Mucha gente ha oído sobre constelaciones familiares pero no saben en qué consisten. ¿Podrías explicarnos brevemente?

Se trata de una oportunidad para ver, y ver no solo con los ojos, sino con el cuerpo, aquellas tramas padre, madre, hijo, abuelos, hermanos… que nos ayudan a entender quiénes somos y cómo funcionamos. Cada persona tiene en su interior una vivencia de su pertenencia a esta red de vínculos. Podemos averiguar qué dinámicas están detrás sosteniendo los problemas que tenemos en el ámbito de la pareja, de la paternidad, del trabajo, de la salud, etc.

Una constelación incorpora, clarifica asuntos que quedaron pendientes en el árbol familiar. Hace que cada persona pueda estar en el lugar que le corresponde. Uno interioriza una posición distinta, nueva, más cercana a la solución que necesita o al movimiento vital que necesita. Una constelación sería una oportunidad para reescribir algunos capítulos de nuevo.

Desde este enfoque de las constelaciones, es importante reconocer que no somos un alma individual sino un alma colectiva, ¿no es así?

En mi mirada, lo personal y lo colectivo va de la mano. Lo tengo tan incorporado, por ejemplo, cuando trabajo en mis talleres, no veo solo a una persona cuando miro a una persona; en el cuerpo de esa persona, sus gestos, está presente la madre, el padre, una historia…

Hoy la epigenética muestra que cosas que vivieron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos guardan una resonancia con experiencias vividas cuatro o cinco generaciones después. Se hizo un experimento con ratones en los que se les había dado a oler un aroma y luego se les aplicaba una descarga eléctrica con lo que se producía un condicionamiento estímulo-respuesta en el que el olor era asociado con una respuesta traumática de parálisis, de pánico. Los hijos, los nietos, los bisnietos y tataranietos de esos ratones que fueron condicionados cuando huelen este olor entran también en pánico.

Para que el amor fluya tiene que haber un orden previo, ¿cierto?

Hellinger introdujo el concepto de los órdenes del amor, refiriéndose a que el amor no basta. El amor es como el agua y el orden es el cauce; así que el agua necesita del cauce para no perderse o desparramarse sin dirección. Amor sin orden es mal amor, y sus consecuencias no proveen felicidad, en cambio, amor en sintonía con el orden es buen amor y proveerá felicidad.

Orden 1º. Pertenencia: todos los miembros de un sistema tienen pleno derecho a pertenecer a él. La exclusión o falta de reconocimiento de alguno de ellos causa un desequilibrio en el sistema que se encargará de re-incluirlo en alguna generación posterior. Por ejemplo: el abuelo maltrataba a la abuela, entonces se le excluye y condena. Hay muchas posibilidades de que luego el  nieto tome los mismos comportamientos del abuelo para que sea integrado y sea visto en el clan.

Orden 2º. Jerarquía: se refiere a que los que llegaron antes tienen prioridad sobre los que llegaron después y, así es, como han de ser reconocidos. Se crea desequilibrio cuando algún miembro no ocupa el lugar que le corresponde. Por ejemplo: la madre que perdió a su madre cuando era niña y no ha hecho el proceso para integrar esta pérdida. Seguramente tendrá dificultades para tomar su lugar como madre.

Orden 3ero. Atención y cuidado del equilibrio en el intercambio, en las relaciones humanas, entre el dar y el recibir.

Entre padres e hijos se da un intercambio desigual: los hijos toman el regalo de su vida y normalmente mucho más, cuidados, atenciones… Los hijos pueden compensar lo recibido a través de sus propios hijos, de una vida buena o haciendo algo bueno por sus padres cuando son mayores y necesiten cuidados.

Cuando hablas de amor ciego en el ámbito de las constelaciones. ¿A qué te refieres?

Muchos problemas no derivan de la falta de amor sino, de la falta de “buen amor”. El buen amor se reconoce porque es capaz de respetar a los otros, de asumir su realidad, de permitir por ejemplo que los padres u otros seres queridos como abuelos y hermanos lleven sus propios dolores y penas y mirarlos con amor. Por su parte, el “mal amor o amor ciego” es aquel que dice: “Ya que tú no estás bien yo tampoco, o yo me sacrifico”.

Para los hijos es muy difícil soportar que los padres no estén bien y no implicarse en ello con sus propios problemas. En los sistemas hay secretos, cosas no integradas o personas excluidas y todo es un campo de información que llega a todos, a los hijos, a los nietos, etc. de manera inconsciente. Entonces, existe un amor que los lleva a implicarse de manera invisible e inconsciente con los excluidos o con las cosas no integradas, desde un amor ciego que no es capaz de aceptar la realidad.

En tu último libro: “Bailando juntos: La cara oculta del amor en la pareja y en la familia” profundizas en algunos temas como, la presencia de los fantasmas del pasado, los amores desiguales o los problemas de comunicación. Aportas reflexiones conceptuales, y además haces una exposición práctica de casos reales tratados durante tus terapias de constelaciones familiares. ¿Cuál sería la mejor manera de danzar “a dos” para que el baile resulte fluido y amoroso?

Las mejores danzas son aquellas en las que la pareja es una «relación de adultos» y, como tal, es importante que no esté dirigida por un “niño interior” que pretenda imponer en la pareja escenarios y danzas antiguas (a veces dolorosas y difíciles) que vivió con sus padres. También es importante el concepto de dependencia, pues si bien es cierto que un niño “necesita” a sus padres, un adulto no necesita a su pareja.

La mejor danza en mi opinión, y sin ninguna duda, es la danza de la realidad, somos lo que somos a cada momento, danzas flexibles sin juegos psicológicos. Para conseguir esto se necesita un gran trabajo personal hecho, muchas veces doloroso, y no todo el mundo está dispuesto a ello.

¿Cómo influyen en las relaciones de pareja el modelo de vínculo emocional aprendido desde la infancia?

El vínculo más importante es con los padres.; no sólo con el padre y con la madre sino con aquello que pasa entre los padres. Este es el origen. Los padres tienen una larga historia dentro de su corazón (tramas familiares, patrones, pautas…) que configuran lo que yo llamo el niño tiránico y profético, porque no deja de guardar lealtad a los patrones antiguos, a las viejas heridas y a la manera y estilo en que logró defenderse de estas heridas. Esto influirá en la manera de relacionarse y en la relación de pareja.

Primero los padres luego los hijos. ¿Nos puedes explicar este concepto?

Se debe anteponer la pareja a las familias de origen o incluso a los hijos en común. Para cualquier hijo es liberador sentir que sus padres (juntos o separados) forman un equipo superior a él (hay un orden), pues muchos hijos sufren actitudes narcisistas porque sus padres dirigen sus vectores afectivos hacia él y no entre ellos. Si se está más atado a la madre que a la pareja, no se ha aterrizado como adulto o persona. Sin embargo, si existían hijos de uno o de otro lado antes de que se formase la pareja, en ese caso el vínculo con el hijo precede a la pareja.

Para ti, ¿qué es la felicidad?

Creo que es estar bien incluso cuando las cosas no van bien. O no estar muy mal cuando las cosas van mal. Me refiero a saber estar triste cuando uno está triste, cuando está angustiado… abrazar ese momento, aceptar la realidad tal y como es. San Agustín utilizaba la siguiente frase que me parece una maravilla: “La felicidad consiste en tomar con alegría lo que la vida nos da y en soltar con la misma alegría lo que la vida nos quita”.

En septiembre publicas tu libro: “Decir sí a la vida”. ¿La vida es nuestra maestra?

Creo que lo que nos mantiene en salud es procesar e integrar lo que la vida manifiesta y ha elegido para nosotros. Sabemos que no siempre podemos ser felices, y aunque somos conscientes de esta realidad, nos sentimos incapaces de afrontar el dolor y el sufrimiento cuando aparecen sin avisar. El sufrimiento es inherente a la vida, saber comprenderlo y gestionarlo es el aprendizaje más poderoso.

Aceptar la realidad tal y como es, sin creernos nuestro relato “interesado” que muchas veces no encaja con los hechos tal y como sucedieron.

 

¡Muchas gracias Joan! Ha sido un placer conocerte. Gracias por esta interesante entrevista que seguro que nos aporta claridad.

¡Gracias a ti Helena! por tu gran labor con la revista. Un saludo muy especial a la gente de Ibiza que siempre me recibe con los brazos abiertos.

 

Joan Garriga / www.joangarriga.com

 

* Fotografía de retrato por Gabriel Muñoz

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