Entrevistamos a Vicent Marí de Can Jordi Blues Station

Buenos días Vicent, ¿podrías darnos unas pinceladas generales sobre tí?

¡Bon dia i salut! A grandes pinceladas soy un tendero, hijo de una tendera y nieto de un camionero, básicamente. He seguido la estela de mi madre y de mi abuelo, ya que la tienda la regentaba mi abuelo. Soy la tercera generación, el eslabón perdido.

Con una gran historia, la tienda ya existía en 1917. Su arquitectura indiana, se debe a su dueño de entonces, Vicent Puvil, un ibicenco emigrado que volvió de América. En 1941 tu abuelo, Pep Torres, le alquila la tienda y más tarde tus dos abuelos acaban comprando el lugar. Es entonces cuando nace “Can Jordi”. ¿Cómo definirías a “Can Jordi”?

Simplemente: “Això és ca vostra” – Es vuestra casa.

Can Jordi sigue emanando esa esencia auténtica de vida de pueblo. Como ibicenco, ¿qué opinas de la transformación que está viviendo la isla?

¿Transformación?, destrucción querrás decir. Me indigna, siento rabia de ver lo fácil que nos resulta prostituirnos por dinero. Se han perdido los valores, el compañerismo, la cultura, etc. Pensaba que en los lugares que han sufrido privaciones, habrían aprendido a plantearse las cosas con más inteligencia, pero veo que no.
Somos parte de la Tierra, no somos propietarios de ella, nosotros moriremos y la mierda que hemos creado quedará… o no. Yo quiero pasar por este mundo sin romper nada si puede ser. Hay que amar y respetar más la Tierra donde has nacido o donde habitas. Además, se ha perdido el sentimiento colectivo de ayuda que existía antes. Cuando un vecino iba a construir su casa, todos íbamos a ayudarle. Ahora nos hemos vuelto más egoístas, solo nos juntamos si nos invitan a una torrada.

¿Cómo una simple tienda ultramarinos se transformó en “Can Jordi Blues Station”?

Pues esto fue ¡una flipada mía! Siempre venían amigos a visitarme, especialmente, mi gran amigo (guitarrista y promotor musical) Miquel Prats Botja, y el bluesman británico ya fallecido Dave Jeffs. Siempre hacíamos algún conciertito en plan improvisado. A mí me gusta mucho el Blues y charlando con ellos surgió la idea de hacer algo. Un día vino mi amigo hippie, Ramón Canto, y le comenté que me tenía que hacer un logo donde pusiera “Can Jordi Blues Station” en un vinilo. Así fue, me lo hizo y aquí sigue colgado. Igualmente este lugar sigue siendo “sa botiga i bar de Can Jordi”, nunca ha dejado de serlo

En el año 2017 el Consell Insular d’Eivissa otorgó a Can Jordi el Premio al Mérito Ciudadano. ¿Qué sentiste al recibir este premio?

Este premio se lo tendrían que haber dado a todas las tiendas de carretera, de barrio, de pueblo que han mantenido a los vecinos. Aquí, como en tantos sitios, los vecinos venían a comprar lo básico todo el año. Después, en época de recolecta, cuando vendían las almendras y las algarrobas, era cuando tenían efectivo y podían pagar su cuenta. Mi abuelo nunca tenía “un duro” porque era muy buena persona y porque no quería quitar la comida a la gente. Si algún año la cosecha no era buena, él pensaba que ya se lo compensarían el año siguiente. Si el sentido de este galardón fue como reconocimiento a todos estos años de trabajo, entonces, tendría que ser para mi madre o para mi abuelo, no para Can Jordi. Yo soy un ocupa que ha llegado aquí, a un lugar fantástico y me he “aprovechado”. Además, le he dado el toque de lo que más me gusta, que es la música.

Recientemente, se ha publicado el libro: “10 Anys de Revolució Cultural” (10 Años de Revolución Cultural), como homenaje a la trayectoria musical de “Can Jordi Blues Station”

La idea surgió en 2019, charlando con mis amigos de rock and roll y de la vida. Joan F. Ribas (fotógrafo) y Xescu Prats (periodista) me propusieron publicar este libro con imágenes y testimonios de algunos de los cientos de músicos que han participado en los más de 800 conciertos de “Can Jordi Blues Station”, a lo largo de los últimos diez años. Un libro que refleja el alma del lugar y un sueño hecho realidad.

Estamos viviendo una época de incertidumbre ¿Cómo vives la posibilidad de no poder realizar más conciertos en vivo? Hace un tiempo ya te rebelaste ante esta posibilidad.

Mi madre siempre me decía que iba en contra de todo pero a lo mejor es que voy a favor de lo que me gusta. Si una cosa te gusta tienes que luchar por ello.

En “Can Jordi Blues Station” han tocado bandas locales, de otras islas, de la península y del extranjero. ¿Cómo te sientes al saber que es uno de los lugares míticos de música en vivo más importantes y auténticos del Mediterráneo?

Hay cosas impagables y yo estoy enormemente agradecido al cariño que recibo de toda la gente. No hay que hacer las cosas solamente por dinero o pensando en un beneficio, si pensara en el dinero ya hubiera cerrado. Trabajamos desde las 7h hasta las 22h que apagamos las luces, pero tengo la suerte de poder trabajar en algo que me apasiona y me reconforta. La música es una ruina y lo que me sabe mal es no poder pagar todo el caché que se merecen los músicos que tocan aquí, pero supongo que de alguna manera les compensamos: les hacemos sentir como en casa, disfrutan, comen, beben… a lo mejor es eso por lo que siempre vuelven.

En el libro se explican divertidas anécdotas musicales, pero, ¿me podrías contar alguna anécdota personal?

Muchos de los grandes músicos que han venido, me miran sorprendidos y su primera pregunta es: “¿Dónde está el escenario? Yo sonriendo les respondo y les señalo: “Aquí en el rincón, encima del asfalto… y cuidado no te atropellen los coches que pasan por detrás”.
Recuerdo que venía la guardia civil de Ibiza en bicicleta a denunciarnos y al llegar aquí estaban “esmayaos”, entonces mi abuelo les ponía una botella de vino, algo de comer, el café y una botella de coñac y se iban a Sant Josep haciendo eses con la bici… así ya no recordaban haber visto nada… Eran otros tiempos.
Yo me he criado en la tienda ayudando a mi madre. Cuando tenía unos 15 años, llegaron unos alemanes y se sentaron en una mesa. Les fui a servir y me pidieron que les trajera “eis” (hielo en alemán), yo me fui y volví a la mesa con una ristra de ajos (“alls” en ibicenco se pronuncia muy parecido a la palabra “eis”).

¿Algún plan previsto en un futuro?

Creo que la gente sigue viniendo y le gusta Can Jordi porque es un lugar auténtico. En cuanto al futuro, el plan es no cambiar. Si cambiamos algo es porque nos obliga la normativa. Intentaremos seguir como siempre.

Muchísimas gracias Vicent por esta divertida e interesante charla. Gracias por tu autenticidad, tu cercanía y por el ejemplar de este maravilloso libro.

Moltíssimes gracies a tota la ressistència, en un món cada vegada més adoctrinat, manipulat, monopolitzat… Com deia aquell: «estamos rodeados, pero no escaparán».

 

VICENT MARÍ
Can Jordi Blues Station.
Ctra. Sant Josep Km 7,7 – Ibiza
IG @canjordiblues

 

 

* Fotos de Joan F. Ribas

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Helen

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