Los cinco elementos y las cinco emociones – Beatriz Armero Jiménez

Uno de los componentes más importantes de la Medicina Tradicional China es la Teoría de los Cinco Elementos, que tiene virtudes tanto medicinales como filosóficas, y ha servido a la cultura ancestral para explicar fenómenos que van desde la estrategia militar hasta la  comprensión de fenómenos astrológicos.

Esta teoría es la que permite dividir al cuerpo en meridianos de energía, que se corresponden con distintos órganos y permiten así promover la sanación y el equilibrio. Las relaciones de los cinco elementos con el cuerpo son muy complejas y requieren años de estudio para poder dominarlas.

Una de las relaciones establecidas entre los elementos y el cuerpo son las emociones. Cada estado emocional corresponde a un elemento, y cada elemento tiene correspondencia con órganos del cuerpo, o funciones que éstos ejercen en la salud. De ahí que la falta de equilibrio en nuestro organismo se pueda traducir en un estado emocional, que algo que nos afecte en nuestro plano emocional va a repercutir en nuestra salud física, y que comprender los estados emocionales a los que nos enfrentamos nos puede servir para entender el estado de salud en que se encuentra nuestro cuerpo.

El miedo

El miedo sano está relacionado con el valor y la voluntad y nos permite reconocer el peligro, y de cara a éste, reaccionar apropiadamente. Está relacionado con el elemento agua. Las deficiencias de energía de los riñones y la vejiga llevarán a la temeridad o a la timidez excesiva. El miedo contrarresta la alegría y es contrarrestado por la compasión y genera ira.

Mucha sal en la dieta, muchas proteínas o complementos minerales en exceso, pueden bloquear la energía renal y acentuar el sentimiento de miedo o estimularlo demasiado produciendo temeridad.

La ira

Representa el instinto natural de llegar a ser algo, de vivir, de desarrollarse combatiendo las limitaciones ambientales. Sólo un crecimiento y desarrollo individual adecuados pueden engendrar la firmeza y la confianza en uno mismo que unidas constituyen la alegría. La ira es contrarrestada por la aflicción y contrarresta a la compasión. El elemento asociado es la madera.

El hígado se encarga de la eliminación de tóxicos. Una alimentación cargada de tóxicos, alimentos fritos, grasas, exceso de alimentos, etc., produce irritabilidad e intolerancia que se manifiesta con gritos, excitación y nerviosismo. A veces estos nervios son internos y crean estados de ansiedad que se manifiestan con malas digestiones y a veces con úlceras.

La alegría

La alegría de vivir depende del elemento fuego. Una sobrecarga de las energías del corazón, intestino delgado, SanJiao y circulación, se manifestará en forma de euforia con ciertas manifestaciones de histeria, con risas y palabras demasiado efusivas y a destiempo. Mientras que una falta de energía produce tristeza, ansiedad y dificultad para hablar. En el ciclo generativo la alegría es la madre de la compasión y en el ciclo de control es contrarrestada por el miedo.

Los alimentos que alteran la circulación de la sangre influyen en esta emoción. Carnes rojas, huevos, lácteos, grasas y sal bloquean el sistema cardiovascular, el corazón trabaja en exceso y nos puede llevar a la arrogancia. El exceso de alimentos expansivos como frutas, drogas, alcohol, excitantes y vitaminas de síntesis debilitan los órganos de elemento fuego y nos puede llevar a una sobreexcitación que alternaría con estados de tristeza.

La compasión

La compasión o sentimiento de aceptar al extraño y hacerlo cosa propia, la perspicacia y la comprensión del saber hacer lo propio en cada momento, de actuar con decisión está ligada a los órganos del elemento tierra. Una alteración del bazo-páncreas o del estómago conduce a la duda y a la desconfianza. La compasión contrarresta el miedo, es contrarrestada por la ira y engendra aflicción. Los alimentos que fluctúan bruscamente el nivel de glucosa en la sangre como el azúcar o los dulces nos pueden acentuar la duda y llevarnos a una preocupación excesiva. Demasiada bollería, alimentos muy concentrados, y los que aumentan la acidez estomacal, pueden paralizar nuestra acción.

La tristeza

Emoción positiva que sentimos en la separación está ligada con el elemento metal. Con un equilibrio adecuado esta emoción nos permite soltarnos a tiempo y aceptar los desprendimientos. Su manifestación es el llanto. El bloqueo de residuos en el intestino grueso puede llevar a la resistencia a experimentar una pérdida, mientras que la falta de energía en el elemento metal lleva a la disminución de la capacidad de análisis y con ella a la peor de las depresiones.

La tristeza es contrarrestada por la alegría y contrarresta la ira. La falta de alimentos vegetales, la falta de fibra y el exceso de productos animales, dificultan las labores de eliminación intestinal y nos pueden producir demasiado apego a las cosas o situaciones. El exceso de alimentos expansivos como los dulces o demasiados alimentos crudos debilitan este elemento y puede llevarnos al abatimiento.

Todas las emociones son necesarias para el equilibrio de nuestro organismo, y podemos regularlo mediante una alimentación adaptada a nuestro estado físico y emocional, así como con Acupuntura y demás disciplinas utilizadas en la Medicina Tradicional China.

 

Beatriz Armero Jiménez

 

* Publicado en AARTI #18 (diciembre 2012)

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