Salud y buenos alimentos – Marcos Tur

Estamos viviendo un hecho que sin duda va a cambiar nuestro modo de vida a corto y largo plazo. En mi opinión es solo un síntoma del maltrato que le hemos estado dando al planeta los últimos 200 años. Parece claro que la pérdida de biodiversidad está en el origen de este tipo de pandemias. Cuando la naturaleza está en equilibrio los virus están controlados dentro de sus nichos ecológicos. Cuando faltan hospedadores, es decir, variedades de animales en los que habitan los virus habitualmente, es cuando deben buscar otros huéspedes y pueden aterrizar en alguna persona que lo acoja y lo comience a transmitir.

No hay duda, que Ibiza va a vivir una de sus temporadas más difíciles de nuestra historia reciente. La crisis económica va a golpear a muchas familias. En esta situación cobra especial visibilidad la importancia de tener provistas nuestras necesidades básicas. La agricultura de cercanía se revela como uno de los factores que nos puede dar mayor estabilidad. La producción de fruta y verdura fresca y ecológica es, además, uno de los pilares que pueden fortalecer nuestra salud y sistema inmunitario.

Es momento de movilizarse y participar en alguna iniciativa de huertos urbanos para producir nuestra propia comida, la de nuestros parientes y vecinos. Buscar a los productores locales para hacer compra directa o buscar los productos de cooperativas, como Ecofeixes, que comercializa en su sede o en los comercios gran parte de la producción ecológica de la isla. Otra forma de organizarse, bastante extendida sobre todo en ciudades, es crear cooperativas de consumo (grupo de vecinos o amigos que se juntan para hacer la compra de alimentos ecológicos en común, de esta forma, la cesta de estos alimentos sale mucho más económica que comprando al detall). Para los que tienen un trozo de tierra no es difícil hacer una pequeña huerta con la que cubrir gran parte de sus alimentos necesarios.

Hay muchos comercios en los que se pueden encontrar planteles de hortícolas y otras plantas interesantes. Los que habitáis en las ciudades también tenéis la oportunidad de proveeros de fruta y  verdura fresca. Para ello, solo necesitaréis algo más de ingenio y dotes de diseño y bricolaje. Una pequeña terraza o balcón pueden ser el escenario de un pequeño milagro agro ecológico. Imprescindible, tener un balcón con al menos 4 horas de sol diarias. El agua es otro recurso importante. Si puedes recoger y almacenar agua de lluvia de tu tejado o terraza es la mejor agua que puedes emplear. Si tu agua es de desaladora de buena calidad puedes usarla con tranquilidad, e incluso, puedes pensar en reciclar el agua del lavamanos o la ducha añadiendo un sencillo separador de grasas (jabones). Solo si tienes un agua muy salobre tendrás dificultades para sacar adelante muchos de los cultivos.

Un concepto de diseño importante es diseñar en altura. Es decir, pon estructuras en paredes y techos en los que las plantas puedan trepar. Pepinos, calabazas, uva y muchas otras plantas aman subirse por las paredes. Usa recipientes reciclados para ahorrar. Por ejemplo: botellas de refrescos cortadas y adheridas a un soporte en el muro y las rellenas de tierra para cultivar. Hay infinidad de materiales que puedes reciclar y convertirlos en los  recipientes y estructuras que necesitas para iniciar un nuevo cultivo.

Diseña tus soportes e instálalos a distintas alturas para aprovechar mejor el espacio y que todas las plantas reciban su dosis de luz. Si disfrutas de una gran terraza puedes trabajar en mesa de cultivo (cajoneras de 100 cm de largo por 80 cm de ancho y 40 cm de profundidad, con cuatro patas que elevan la tierra a una altura cómoda de trabajo, por ejemplo 70 cm).

Si no tienes experiencia previa iníciate poco a poco. Prueba con alimentos que te gusten y que sean fáciles de cultivar, por ejemplo, unos rabanitos y unas lechugas. Luego continúa con otros cultivos. Compra un libro de horticultura para ir conociendo las variedades, asociaciones entre plantas, cuándo y cómo plantarlas…

Planta flores pues atraerán insectos polinizadores, aromáticas y culinarias con las que aderezar un plato o hacerte una infusión a la tarde. Si tienes espacio puedes montarte hasta una micro-charca en la que puedes tener peces y ranas, pues esto favorecerá tu pequeño vergel en múltiples formas. Todos los restos vegetales de tu pequeña huerta y los desperdicios de la cocina los puedes convertir en fertilizante para tu huerta, transformándolos en compost o en una compostera especial con lombrices de tierra. Este es uno de los mejores fertilizantes conocidos, por eso los permacultores decimos que la lombriz es el mejor amigo del hombre 😉

Lo más importante es que te lo tomes como una diversión y que te vaya enganchando. Verás que en poco tiempo estás saboreando una cantidad enorme de alimentos que no habrás tenido que comprar y estarás seguro de que no llevan pesticidas u otros productos nocivos. Cultivar tu propio huerto o tu balcón comestible puede ser un elemento muy gratificante en estos días de incertidumbre. ¡Salud!

http://www.terra.org/categorias/libros/el-balcon-comestible
https://ecohabitar.org/tienda/
https://lafertilidaddelatierra.com/

MARCOS TUR

Diseñador en permacultura y gerente de la empresa de proyectos de paisajismo ecológico y permacultura ECODISSENY. Lleva desde el año 1.992 aplicando principios de bioconstrucción en su trabajo y desde 2.001 promoviendo la permacultura. Presidente de la Asociación “Jesús en Transició”.

637 460 959 – info@ecodisseny.info

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