Y ahora… ¿Qué? – Escuela EIVIDA

Ya lo sabíamos… todos podíamos intuir que lo peor no iba a ser el confinamiento. Lo peor vendría después. Y no me refiero a lo obvio, la falta de trabajo, la falta de dinero…. que de eso, este país sabe un rato… es que esta pandemia a destrozado un mundo, que no funcionaba pero que conocíamos y ahora hay que hacer algo que no sabemos qué es.

Estamos en un proceso personal de crecimiento, en tierra de nadie y eso trae cola…

En estos momentos oscilaremos en tratar de detener lo que teníamos y de darle un valor exagerado a cosas, que, en realidad no la tenían. Llamaremos libertad a cosas que ahora se convierten la quintaesencia de “un espíritu salvaje y libre” simplemente porque ahora me dicen que no puedo hacerlas… desearemos ver compasivamente a los amigos, que, antes no veíamos por meses y no pasaba nada, porque eran amigos. Y lo vestiremos de… ahora me doy cuenta de lo importante, cuando simplemente es rebeldía…

Otras veces, valoraremos realmente lo que hemos hecho en este confinamiento: comprar lo realmente necesario, preocuparme de quien realmente me preocupa y me ocupa, estar con nosotros, crear cosas y sobre todo… afrontar, sin piedad ninguna que, quizás, la vida que llevaba no me gustaba nada y ahora, que puedo volver a ella, no tengo ninguna fuerza para hacerlo, porque no me gustaba y eso… es duro.

Intentaremos encontrar soluciones en cualquier lado. En tiempos de Peste las iglesias se llenaban, mucha gente buscará respuestas en la espiritualidad.

En este artículo voy a permitirme hablar sin la vergüenza que me ha dado siempre parecer que estoy vendiendo un producto. Quiero contaros de nuevo que trabajo en una escuela. En un lugar que no dice que te da respuestas, sino que te acompaña en tus preguntas.

Durante este confinamiento los alumnos nos han mostrado una y otra vez su agradecimiento al ver cómo las herramientas de conocimiento y de vida de la escuela les han servido para surfear este ciclón.

Los “healers” han estado ofreciendo su apoyo en una campaña gratuita dirigida a los sanitarios y éstos se han dado cuenta de lo útil que sería tener esta capacidad entrenada en su oficio. Los “healers” han visto que lo que hacen está totalmente conectado a la vida y a la sociedad y que se puede ir a más.

Tal vez sea momento de volver a la escuela, de volver a aprender qué se yo y cómo quiero hacerlo. Porque hay que aprender a vivir de nuevo, empezar de cero. No pedir respuestas, sino buscarlas uno mismo. Es hora de conectarse otra vez.

En este volver a las andadas, me he encontrado con la disyuntiva de cómo sortear emocionalmente el que haya gente que piense que aceptar las “normas”, muchas veces absurdas, no lo niego, es ser un cobarde y dejarte engañar.

No me considero cobarde, ni creo que me deje engañar, la verdad. Simplemente, me agota el tiempo que tengo que dedicar a pelearme y a debatir y que no me deja hacer lo que quiero hacer, que es dar clase.

Pienso mucho en cómo combatían las mujeres sabias en los viejos tiempos… a veces, hacerse las tontas les iba fenomenal, pretender ser las sumisas y después hacer lo que les daba la gana, también. Será que ya estoy mayor y ya luché mucho por la Revolución… la revolución tal vez es pequeña, humilde y funciona en pequeños grupos, al final mi abuelo anarquista va a tener razón.

Antes se escuchaba mucho aquello de “dame pan y dime tonto”. Mi pan es contar cuentos y tener una escuela, vivir de ello, así que “a mi déjame en paz y dime tonto”.

Los tontos estamos aquí y os esperamos. De corazón… se pasa muy bien siendo tonto y dejando que el lobo te crea oveja, cuando en realidad eres una gacela que corres a 100 km/h.

Encarna de las Heras

 

ESCUELA EIVIDA

Tf 666 663 477
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www.eivida.com

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